¿Qué es lo que hace tan especial a la leche materna?

¿Qué es lo que hace tan especial a la leche materna?

El feto recibe sus alimentos a través de la placenta, en donde la sangre materna entrega todos  los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo intrauterinos. Al iniciarse la vida extrauterina y perderse la posibilidad de alimentación a través del cordón umbilical, el recién nacido debe poner en funcionamiento su tubo digestivo. Esto implica importantes cambios como es la pérdida del filtro que la placenta representa y la necesidad de digerir los alimentos  para poder absorber los nutrientes. Es en este período de adaptación que la leche materna juega un papel fundamental, y esto es por su composición tan especial. Su composición varía entre las mujeres e incluso en la misma mujer de acuerdo al momento de la lactada, hora del día y etapa de la lactancia. Puede decirse que la leche materna se adapta a las necesidades del recién nacido. La dieta materna y otros factores pueden cambiar ligeramente la composición de la leche materna, pero influyen sobre todo pasados los primeros meses de lactancia.

Los componentes más característicos de la leche materna y sus peculiaridades:

Azúcares

 Elevado contenido en lactosa y oligosacáridos, especialmente en los primeros meses de lactancia. Son trascendentes en la formación de lípidos cerebrales, evitan la adhesión de bacterias a las superficies mucosas y favorecen el crecimiento de bacterias de la flora normal intestinal (Lactobacillus bifidus).

Lípidos (grasas)

 Rica en ácidos grasos como el oleico, palmítico, linoleico,  alfalinolénico, araquidónico y docosahexaenoico. Fundamentales para el desarrollo del sistema nervioso. La grasa es el principal componente que aporta calorías (aproximadamente 50%).

Proteínas

Alfalactalbúmina, lactoferrina e inmunoglobulina A son algunos de los componentes característicos de la leche humana. Tienen funciones inmunitarias tanto por inhibición del crecimiento de bacterias patógenas como por la presencia de anticuerpos. La concentración de proteínas es baja con respecto a otras leches y no sobrecarga al riñón en la eliminación de compuestos nitrogenados (es por esto que las preparaciones con leche de vaca deben diluirse).

Minerales y vitaminas

 El hierro y el calcio de la leche materna se absorben con mayor facilidad que el proveniente de otras leches. Esto evita la deficiencia de hierro en el lactante en los primeros meses de vida y favorece la mineralización ósea.

Factores funcionales

 Hormonas hipofisarias, tiroideas, estrogénicas, otros péptidos con acción hormonal (factor de crecimiento epidérmico y nervioso) y sustancias como etanolamina, fosfoetanolamina e interferón son componentes con  función en la síntesis, proliferación y diferenciación celular e influyen en la maduración y función de órganos y tejidos. Las propiedades de defensa contra la infección están dadas por sustancias como lactoferrina, proteína fijadora de vitamina B12, lactoperoxidasa, lisozima, factor de resistencia antiestafilocócico, gangliósidos, oligosacáridos, factor bifidógeno, nucleótidos, por células no inmunocompetentes (macrófagos y neutrófilos), células inmunocompententes (linfocitos T, linfocitos B)  y anticuerpos específicos contra distintos gérmens (polio, Coxsackie, Influenzae, tétanos, Haemophilus, estreptococo, estafilococo, Shigella, Salmonella, Campylobacter y rotavirus entre otros).

Gasto energético y crecimiento de los niños alimentados a pecho

La ingesta en calorías de los niños alimentados exclusivamente a pecho durante los primeros 4 meses de vida es menor que la de los alimentados con leche de fórmula. Esta situación persiste después que se introduce la alimentación con sólidos. El gasto total de energía, la tasa de gasto energético y la tasa metabólica durante el sueño son menores en los lactantes alimentados a pecho exclusivamente. Esta situación es consecuencia de una alimentación cuali y cuantitativamente diferente, reflejo de una ingesta dietética ideal que influye sobre la composición corporal, la formación de tejidos, la regulación térmica o la función digestiva. El crecimiento parece ser más lento en los lactantes alimentados sólo a pecho a partir de los 3 meses de vida comparado con ls alimentados con leche de fórmula. Estas diferencias desaparecen entre los 11 y 23 meses siendo inexistentes a los 5 años.

Factores psicológicos

Al requerirse el contacto físico entre la madre y el hijo para la lactancia natural, se genera una situación ideal para favorecer el desarrollo del vínculo afectivo, haciendo que la madre identifique a ese niño en particular para brindarle todo su afecto y proporcionar los cuidados que requiere. Por otro lado el niño percibirá ese nexo fuerte con la madre lo que favorecerá su desarrollo intelectual y afectivo. Existen otros aspectos de suma importancia que destacan a la leche materna como el alimento ideal tanto para el niño como para la madre ya que está disponible siempre, en condiciones de máxima higiene (estéril) y a la temperatura ideal (nunca habrá riesgo de quemaduras). Además de ser el alimento ideal para los lactantes tiene la ventaja de que es gratuita.

En suma, la alimentación  con leche de mujer supone mejor regulación metabólica, mayor protección inmunológica, menor riesgo de alergias, menor riesgo de infecciones frente a ciertas efermedades (como diabetes mellitus, enfermedad de Crohn, obesidad, enfermedades cardiovasculares), de muerte súbita y además favorece el desarrollo intelectual y emocional.

Las contraindicaciones para la lactancia natural son pocas y sólo debe ser suspendida por indicación médica.

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